Pemex abandonó bolsas con crudo en playas de la Sierra


Sayda Chiñas
Coatzacoalcos, Ver. Comunidades indígenas y costeras del sur de Veracruz denunciaron que, a varias semanas del derrame de hidrocarburo registrado en la región, no se ha realizado ninguna acción de restauración ambiental en los ecosistemas afectados y que, en diversas localidades, Pemex dejó bolsas con crudo acumulado.
Habitantes de la Sierra de Santa Marta señalaron que, después del derrame, Pemex y la empresa responsable de la limpieza de playa no regresaron para evaluar el impacto real en la laguna, la playa y el manglar, tres áreas que permanecen visiblemente afectadas.
El activista comunitario Obed Hernández Hernández explicó que la intervención inicial consistió únicamente en recoger residuos superficiales y retirar basura. Aunque se anunció que iban a presentar un programa de restauración, no se realizaron estudios para determinar el nivel de afectación en flora, fauna y cuerpos de agua.
En el caso del manglar, uno de los ecosistemas más sensibles de la región, dijo que solo se retiró material contaminado de manera superficial, pero no existe ninguna valoración científica que permita conocer si las raíces, el suelo y la vida silvestre sufrieron daños.
“El manglar sigue ahí, pero no sabemos en qué estado está. Nadie ha venido a revisarlo”, señaló.
Los ambientalistas de esta zona denunciaron que en varias comunidades alejadas del municipio de Tatahuicapan las brigadas solo cavaron pozas improvisadas donde depositaron bolsas llenas de crudo, dejándolas abandonadas sin protección ni retiro posterior.
Estas bolsas permanecen expuestas al sol, la lluvia y el viento, lo que incrementa el riesgo de filtración al suelo y de afectación a los cuerpos de agua cercanos. Los habitantes aseguran que esta práctica evidencia la ausencia total de un protocolo de manejo de residuos peligrosos.
A esta situación se suma la preocupación por la persistencia del crudo en la costa. Habitantes de Arrecifes y otras localidades reportaron que, en días recientes, volvió a recalar hidrocarburo en la playa. Incluso mencionaron que pequeñas cantidades llegaron nuevamente a zonas de Coatzacoalcos, lo que confirma que el fenómeno continúa activo y que no existe un control efectivo sobre la contaminación.
Para los pescadores indígenas, la respuesta de las autoridades federales y estatales refleja un abandono institucional, especialmente hacia las comunidades más alejadas, que “los dejan a su suerte” para enfrentar los efectos de la contaminación.
“Muchas veces ya no gritamos por justicia porque nos sentimos abandonados”, expresaron.
Los afectados han documentado con fotografías la presencia del hidrocarburo y el abandono de los residuos, y exigen a las autoridades que atiendan este tema de inmediato.
