Incendios en el Istmo arrasan miles de hectáreas y ponen en alerta a comunidades


Raúl Rasgado
Juchitán, Oaxaca.-
El Istmo de Tehuantepec atraviesa una de las temporadas de incendios más críticas de los últimos años, con miles de hectáreas afectadas y comunidades que enfrentan riesgos crecientes debido a quemas agrícolas fuera de control, vientos intensos y una capacidad institucional rebasada.
Las autoridades estatales han confirmado que el Istmo es actualmente la región más afectada de Oaxaca, con incendios activos en zonas de pastizales, áreas forestales y terrenos agrícolas que se han propagado rápidamente por las condiciones climáticas.
En Santiago Niltepec, uno de los incendios más extensos ha consumido más de 2,600 hectáreas, iniciado en un potrero y avivado por los fuertes vientos característicos de la zona. Brigadas de la Coesfo, Conafor y voluntarios comunitarios han trabajado durante días para contenerlo, aunque las ráfagas han impedido el uso de apoyo aéreo.
En Tehuantepec, dos incendios recientes han afectado más de 500 hectáreas, principalmente en Santa Cruz Bamba, Garrapatero y áreas limítrofes con Santiago Astata. En Santa María Chimalapa, otro incendio permanece activo en una zona de difícil acceso.
Las autoridades señalan que la mayoría de los siniestros se originan por quemas agrícolas y de potreros, una práctica común en la región que se vuelve altamente peligrosa durante la temporada seca. Los frentes fríos que cruzan el Istmo generan vientos que pueden extender el fuego en cuestión de minutos.
Para enfrentar la situación, se han instalado Subcomités Regionales de Prevención y Combate de Incendios Forestales, además de capacitaciones dirigidas a campesinos y técnicos de programas federales para promover un manejo responsable del fuego. Sin embargo, brigadistas reconocen que la magnitud de los incendios y la falta de recursos dificultan las labores de control.
Habitantes de diversas comunidades han expresado preocupación por la pérdida de vegetación, fauna y áreas de cultivo, así como por el impacto en la calidad del aire. La combinación de incendios, sequía y vientos intensos mantiene a la región en un estado de alerta permanente.
