Irregularidades en anexos: Mundo Nuevo suma otro caso con clausura por actividades criminales

Sayda Chiñas

Coatzacoalcos, Ver.– El anexo “Hablemos de Felicidad”, ubicado en la congregación de Mundo Nuevo, fue cateado y clausurado luego de que autoridades confirmaran que operaba como centro de adiestramiento para la delincuencia organizada y punto de venta de drogas. Alrededor de 40 personas que permanecían en “tratamiento” fueron entregadas a sus familiares.

La noche de este jueves se realizó un operativo conjunto entre fuerzas federales, estatales y la Fiscalía Regional para ejecutar una orden de cateo en un inmueble ubicado en una calle sin nombre de la colonia Lázaro Cárdenas. La intervención se llevó a cabo en seguimiento a la carpeta de investigación CTZ/DXXI/F3/028/2026.

El cateo estaría relacionado con la detención de África “N” y René “N”, ocurrida días atrás por el delito de extorsión.

El lugar operaba como un anexo o centro de internamiento para personas con adicciones, donde permanecían encerradas alrededor de 40 personas. Sin embargo, en el sitio se distribuían y vendían drogas, además de que el predio era utilizado como centro de entrenamiento para una célula delictiva dedicada a la extorsión y el secuestro en varios municipios del sur.

Durante el operativo, las fuerzas de seguridad aseguraron a las personas que se encontraban en el interior del inmueble, aunque solo cinco de ellas fueron detenidas. Los familiares de las personas anexadas acudieron a las instalaciones de la Policía Estatal, donde los internos fueron resguardados tras su liberación.

Cabe señalar que este anexo ya acumulaba denuncias por retención ilegal de personas.

En distintos estados del país, autoridades han documentado irregularidades graves en anexos que operan sin permisos sanitarios ni supervisión profesional, lo que ha derivado en clausuras y carpetas de investigación. Entre las anomalías más frecuentes se encuentran la privación ilegal de la libertad, el internamiento forzado, el uso de castigos físicos como método de “corrección”, el hacinamiento, la falta de personal médico y condiciones insalubres que ponen en riesgo la vida de los internos. En varios casos, estos centros funcionaban de manera clandestina, sin cumplir la normatividad establecida en la NOM‑028 para la atención de adicciones.

Además de los abusos, en algunos operativos se han detectado actividades ilícitas dentro de estos establecimientos, como la retención de personas reportadas como desaparecidas, denuncias de abuso sexual y la presencia de grupos que utilizaban los anexos para controlar o someter a internos bajo amenazas. En estados como Jalisco, Puebla y Coahuila, las fiscalías han asegurado inmuebles tras localizar a víctimas en contra de su voluntad y han ejecutado órdenes de aprehensión contra responsables. Estas situaciones han encendido alertas sobre la urgencia de regular, supervisar y transparentar el funcionamiento de estos centros para evitar que se conviertan en espacios de violencia y delitos encubiertos bajo el discurso de rehabilitación.

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